Hoy día cuando me desperté, sentí más frío que nunca.
Abrí mis ojos y me ví flotando sobre nubes,
encima de rosales y sobre mi mágica selva.
Escuché a alguien decir ¡Miren, los chanchos vuelan!
Baaahh! no me importó.
Reflexioné un poco y me acerqué a un ángel
a pedirle prestado unas alas que me permitan
regresar a la tierra sin estrellarme… Por eso no llegué antes.
Esta vez no quiero que mi caida sea abrupta.
En fin, mientras exista paraiso seguiré feliz,
mirando absorto y anodado toda la belleza
contenida en tus ojos, toda la ternura humana
atrapada en tu alma, todo lo que significa
amor en tus labios.
Agosto.07
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