Estabas mirando el amanecer desde tu ventana,
absorta con la mira fija en el horizonte.
Me acerqué por atrás y mis brazos
rodearon tu cintura, mientras recostabas
tu cabeza en mi pecho.
Mis labios rosaron tu mejilla
y tu respiración se volvió un poco lenta,
siempre mirando el horizonte,
y decidí que era el momento…
Deslice mi mano suavemente por tus caderas
y me dirigi hacia abajo, hacia el sur…
Entonces… entre a tu bolsillo, quite el chip
y bote el celular por la ventana.
Segundos grandiosos:
por fin se acabaron las llamadas
entrecortadas o sin señal…
De pronto te ví, me mirabas como
quien mira a un loco y…
¿Me gritaste, me besaste?
No sé, esa parte la escribes tú.
Agosto.07
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